Para un directivo que trabaja habitualmente en inglés, el reto no suele ser conocer más gramática. Tampoco consiste necesariamente en alcanzar un nivel superior de inglés de forma genérica.

Un programa de Executive English debe partir de las situaciones reales en las que ese profesional necesita utilizar el idioma.

La cuestión es mucho más práctica: ¿puede desenvolverse con seguridad cuando realmente necesita utilizar el inglés?

Porque tener un buen nivel de inglés no garantiza sentirse igual de cómodo presentando resultados ante un comité de dirección que negociando las condiciones de un acuerdo o interviniendo en una reunión internacional.

Por eso, cuando el inglés forma parte habitual de las responsabilidades de dirección, resulta mucho más útil identificar qué situaciones profesionales requieren una mayor preparación y convertirlas en objetivos concretos de formación.

1. Dirigir y participar en reuniones en inglés

 Una reunión exige mucho más que comprender lo que dicen los demás, pero también hay que saber intervenir en el momento adecuado, introducir un nuevo punto, pedir aclaraciones, discrepar con diplomacia, reconducir una conversación o resumir las decisiones tomadas.

Además, no siempre hablamos con personas que tienen el inglés como lengua materna. Diferentes acentos, ritmos y formas de expresarse forman parte habitual de los entornos internacionales.

El objetivo, por tanto, no debería ser simplemente “mejorar el speaking”, sino trabajar situaciones mucho más específicas: participar con mayor agilidad, expresar una posición con precisión y dirigir una reunión con seguridad.

2. Realizar presentaciones profesionales en inglés

Una presentación en inglés añade una dificultad adicional a algo que ya exige preparación en nuestro propio idioma, con lo que no basta con conocer sólo el vocabulario.

Un directivo necesita estructurar su intervención en inglés, presentar datos con claridad, destacar los mensajes importantes y, especialmente, desenvolverse cuando termina la parte preparada y comienzan las preguntas.

Trabajar con presentaciones reales permite entrenar precisamente esos momentos.

El objetivo puede ser tan concreto como mejorar la introducción de una presentación, explicar resultados financieros con mayor naturalidad, describir tendencias o responder con más seguridad a preguntas imprevistas.

3. Negociar en inglés sin perder los matices

Probablemente sea una de las situaciones donde más importa el dominio práctico del idioma. En una negociación, una palabra, un tono excesivamente directo o una expresión mal elegida pueden transmitir algo diferente de lo que pretendíamos.

Hay que proponer, condicionar, matizar, rechazar, hacer una contrapropuesta, pedir tiempo, introducir reservas y buscar puntos de acuerdo.

Aquí el objetivo no es hablar un inglés especialmente complejo. Es disponer de los recursos lingüísticos adecuados para negociar con precisión y mantener el control de la conversación. Y eso se entrena.

4. Desenvolverse en videoconferencias internacionales

Las reuniones online forman ya parte de la rutina de muchas empresas, pero comunicarse por videoconferencia introduce sus propias dificultades.

La calidad del sonido, los diferentes acentos, los turnos de palabra o la ausencia de parte de la comunicación no verbal pueden hacer que una conversación en inglés resulte más exigente.

Expresiones para confirmar que hemos entendido correctamente, pedir que alguien repita una idea, recuperar el turno de palabra, comprobar un dato o resumir un acuerdo cobran especial importancia.

Para un directivo que participa habitualmente en reuniones internacionales, practicar este contexto específico puede resultar mucho más útil que trabajar conversaciones genéricas.

5. Escribir emails y comunicaciones con precisión

El inglés profesional no termina cuando acaba una reunión: emails, propuestas, informes, mensajes internos y comunicaciones con clientes forman parte del día a día.

Y aquí aparece otro reto: encontrar el equilibrio entre ser claro, profesional y natural en inglés.

Una comunicación demasiado literal puede sonar extraña. Una excesivamente directa puede transmitir una intención que no existe. Y un texto innecesariamente complejo puede dificultar precisamente aquello que queremos comunicar.

Por eso, la formación también puede trabajar sobre situaciones y documentos similares a los que el profesional utiliza realmente en su puesto.

De “mejorar mi inglés” a objetivos concretos

Antes de iniciar una formación para directivos, hay una pregunta mucho más interesante que preguntar simplemente por su nivel:

¿Para qué necesita utilizar el inglés? Dos profesionales con un nivel aparentemente similar pueden tener necesidades completamente diferentes.

Uno puede participar semanalmente en videoconferencias con equipos internacionales. Otro necesita presentar resultados ante la matriz varias veces al año. Un tercero puede estar involucrado en negociaciones con proveedores extranjeros.

Un análisis de necesidades permite identificar en qué situaciones utiliza realmente el inglés cada profesional, dónde aparecen las principales dificultades y qué competencias conviene trabajar primero.

Así, un objetivo genérico como “ganar fluidez” puede transformarse en objetivos mucho más concretos y medibles: intervenir con mayor espontaneidad en reuniones, estructurar una presentación de 15 minutos, gestionar preguntas posteriores, negociar condiciones o redactar comunicaciones profesionales con mayor autonomía.

Executive English adaptado a la realidad de cada profesional

En Kennedy Languages, los programas de Executive English permiten orientar la formación hacia las situaciones que cada profesional necesita afrontar en su actividad.

El punto de partida no es únicamente cuánto inglés sabe una persona, sino qué necesita ser capaz de hacer con ese inglés en su puesto de trabajo.

Reuniones, presentaciones, negociaciones, videoconferencias o comunicación escrita: identificar dónde están las principales dificultades permite transformar un objetivo genérico como “mejorar el inglés” en un plan de formación en inglés para empresas mucho más concreto y útil.

¿Qué situaciones en inglés tiene que afrontar tu equipo directivo en su día a día?

En Kennedy Languages podemos ayudarte a analizarlas y convertirlas en un programa de Executive English adaptado a sus necesidades reales.

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